La mano humana
La mano ha tenido un papel crítico en la evolución y prevalecimiento de la especie humana, sus características morfológicas son únicas y las mismas nos han separado del resto de animales además de definirnos como especie; la única capaz de adaptar el medio a sus necesidades mediante el uso de herramientas complejas. La utilidad de la mano no se debe simplemente a su perfeccionada estructura también cuenta con una excepcional conexión con nuestro sistema nervioso central lo que la convierte en un órgano táctil de muy alta precisión.
A causa de la evolución de las distintas especies de primates, las formas de manos y pies en las especies son muy diferentes. El ser humano es el que más destaca en esto, nuestros pies son muy diferentes a los de otros primates principalmente porque no necesitamos que estén capacitados para trepar más bien para caminar, aun así, lo más importante son nuestras manos. Se observa a simple vista que las manos humanas son más cortas que las de otros primates debido a la menor longitud de ciertos huesos, esto permite adoptar posturas como la pinza de precisión y el puño. Ambas esenciales para manipular objetos e incluso para luchar según ciertas teorías que señalan la utilidad de las proporciones de ciertos componentes anatómicos para dar puñetazos, capacidad única del ser humano, concentrando la fuerza en áreas pequeñas y sin dañar el resto de estructuras delicadas; esta adaptación puede haber surgido para competir contra rivales para el apareamiento. Además, se cree que la mano adquirió estos usos alternativos cuando nuestros ancestros todavía eran cuadrúpedos, no cuando adoptaron el bipedismo y estas estuvieron liberadas al contrario de la creencia común. Esto lo sugiere el hecho de que los humanos poseemos un mapa neural más complejo para nuestros dedos de los pies especialmente en nuestro dedo gordo, idóneamente desarrollado para la locomoción bípeda.
Su estructura consta de un total de veintisiete huesos diferentes, siendo ocho de ellos carpianos, cinco metacarpianos, cinco falanges proximales, cuatro falanges medias y cinco falanges distales; tendones flexores situados en la zona palmar de la mano y tendones extensores en la zona palmar de la mano unidos por conexiones intertendinosas exceptuando al del pulgar, los cuales conectan los dedos con músculos situados en los antebrazos que permiten moverlos de manera independiente.
En el tercer hueso metacarpiano de la mano se puede observar una pequeña protuberancia ósea, esta es la apófisis estiloide de la mano. Al igual que otras apófisis, se trata de una pequeña prominencia cuya función es servir de punto de anclaje para músculos y tendones, pero esta también permite que la mano se ensanche y se asegure a la muñeca. Esta en concreto dota a nuestro agarre de una mayor precisión y fuerza de sujeción, otros primates no humanos y simios no poseen este resalte lo cual les hace menos capaces a la hora de realizar estas tareas esenciales para la creación de herramientas. Esta característica cual establece una separación más entre primates y humanos, aunque no es un criterio definitivo. El primer fósil que se encontró con esta turgencia data de hace 1,4 millones de años a diferencia de los encontrados con antigüedad de más de 1,8 millones de años, lo cual sitúa la aparición de una mano moderna más refinada entre esas dos épocas y ayuda a completar la evolución de la mano y del ser humano como individuo capaz de desarrollar destrezas manuales complejas.
La somatotopía es la relación de un punto en el cuerpo con un punto en el sistema nervioso central concretamente en la corteza somatéstica primaria, esto nos permite interpretar y localizar los estímulos que recibimos del sistema periférico. A nivel sensorial la mano es un órgano muy importante y por lo tanto cuenta con una somatotopía muy precisa, es decir, les corresponde una porción de la corteza somatéstica primaria mayor a la de otras zonas más toscas sensorialmente como, por ejemplo, el torso o la espalda. Por ello la mano goza de buena sensibilidad y buena coordinación motora.
En conclusión, se puede decir que la mano es una obra maestra de la biología de gran complejidad estructural. Y esta adaptación al medio es lo que nos ha definido como especie, a fin de cuentas, el mundo en el que nos desenvolvemos en nuestro día a día es una sobrenaturaleza creada mediante el uso de herramientas y tecnología. No seríamos lo mismo sin nuestras invenciones.