La evolución de la mano y su estudio
La mano humana es una de las partes principales del ser humano. Es tan importante que se la reconoce, junto al cerebro, una de las partes esenciales para nuestro desarrollo y nos diferencia de las demás especies. A diferencia de otras especies de primates, nuestra mano cuenta con un pulgar oponible, largo y fuerte. Ésto nos permite utilizar la mano en todo tipo de actividades esenciales, como la comunicación. La transformación de la mano, en una mucho más precisa, para la realización de éstas actividades, se basa en dos procesos evolutivos, la reducción de su uso para trepar por sus árboles, y la utilización y creación de herramientas. Para el estudio de la evolución de la mano humana, no se han encontrado demasiado fósiles, pero entre ellos se pueden de destacar varios.
Uno de los fósiles más antiguos estudiados se corresponde con el de un Oreopithecus bambolii, un primate homínido con una antiguedad de, entre 8,2 y 6,7 millones de años. El fósil de su mano mostraba que poseía una mayor precisión a la hora de coger cosas con ella, utilizando técnicas similares a las de los humanos. La clasificación de esta especie ha sido algo difícil, ya que la morfología de su mano pertenece a varias clasificaciones: cercopitécidos, homininos y homonoideos. También tiene características anatómicas muy parecidas a los humanos actuales
Otro de los fósiles más lejanos a nosotros el del Ardipithecus ramidus (hace 4,4 millones de años) el cual tiene una mano bastante parecida a la de un chimpancé, a excepción del pulgar, el cual era corto y delicado. Además, a diferencia de los demás chimpancés, éste no presentaba signos de utilizar el “knuckle walking”, el cual consistía en un tipo de marcha cuadrúpeda apoyándose en los nudillos.
Gracias al estudio de los restos de un Australopithecus afarensis (hace más de 3 millones de años), se pudo ver que la morfología de su mano era bastante similar a la de los humanos actuales, pero con un pulgar menos fuerte. Esto se cree que es así debido a la modificación de la morfología de la mano producida por la manipulación de alimentos pequeños o de alguna pieza de tecnología.
Uno de las manos muy parecidas a la de los humanos actuales es la del Australopithecus sediba (hace casi 2 millones de años), cuya morfología se parece más a la de nuestra mano, ya que presentan un pulgar más largo y fuerte.
La mano humana se diferencia de las demás al poseer la capacidad de hacer una pinza, la cual nos permite fabricar y utilizar herramientas con facilidad. La primera mano humana encontrada se corresponde con nuestro ancestro Homo erectus (hace 1.5 millones de años). Este fósil muestra el cambio en cuanto apariencia de la mano más temprano. Este cambio dota a la mano con mucha más precisión.
Parte de los cambios en la evolución de la mano humana se pueden ver reflejados en los fósiles encontrados en Atapuerca. Uno de ellos es el de un Homo antecessor, (hace 800.000 años). La morfología de su mano es bastante similar a la de los humanos actuales, pero se sigue diferenciando de los neandertales. Estas diferencias se pueden comparar con los fósiles de homo neanderthalensis (hace 430.000 años) encontrados también en Atapuerca. Las principales diferencias son la morfología del pulgar y falanges más anchas.
Uno de los fósiles más antiguos estudiados se corresponde con el de un Oreopithecus bambolii, un primate homínido con una antiguedad de, entre 8,2 y 6,7 millones de años. El fósil de su mano mostraba que poseía una mayor precisión a la hora de coger cosas con ella, utilizando técnicas similares a las de los humanos. La clasificación de esta especie ha sido algo difícil, ya que la morfología de su mano pertenece a varias clasificaciones: cercopitécidos, homininos y homonoideos. También tiene características anatómicas muy parecidas a los humanos actuales
Otro de los fósiles más lejanos a nosotros el del Ardipithecus ramidus (hace 4,4 millones de años) el cual tiene una mano bastante parecida a la de un chimpancé, a excepción del pulgar, el cual era corto y delicado. Además, a diferencia de los demás chimpancés, éste no presentaba signos de utilizar el “knuckle walking”, el cual consistía en un tipo de marcha cuadrúpeda apoyándose en los nudillos.
Gracias al estudio de los restos de un Australopithecus afarensis (hace más de 3 millones de años), se pudo ver que la morfología de su mano era bastante similar a la de los humanos actuales, pero con un pulgar menos fuerte. Esto se cree que es así debido a la modificación de la morfología de la mano producida por la manipulación de alimentos pequeños o de alguna pieza de tecnología.
Uno de las manos muy parecidas a la de los humanos actuales es la del Australopithecus sediba (hace casi 2 millones de años), cuya morfología se parece más a la de nuestra mano, ya que presentan un pulgar más largo y fuerte.
La mano humana se diferencia de las demás al poseer la capacidad de hacer una pinza, la cual nos permite fabricar y utilizar herramientas con facilidad. La primera mano humana encontrada se corresponde con nuestro ancestro Homo erectus (hace 1.5 millones de años). Este fósil muestra el cambio en cuanto apariencia de la mano más temprano. Este cambio dota a la mano con mucha más precisión.
Parte de los cambios en la evolución de la mano humana se pueden ver reflejados en los fósiles encontrados en Atapuerca. Uno de ellos es el de un Homo antecessor, (hace 800.000 años). La morfología de su mano es bastante similar a la de los humanos actuales, pero se sigue diferenciando de los neandertales. Estas diferencias se pueden comparar con los fósiles de homo neanderthalensis (hace 430.000 años) encontrados también en Atapuerca. Las principales diferencias son la morfología del pulgar y falanges más anchas.