¿Somos realmente especiales por nuestra capacidad cerebral?

Por supuesto que no. La capacidad mental que el ser humano ha desarrollado a lo largo de la historia no es más que otra de sus adaptaciones al medio. A medida que nuestros antepasados poblaban zonas de la Tierra desconocidas, cuyos entornos tenían características diferentes a las ya conocidas, no les bastaban los conocimientos que poseían, sino que debían estar alerta a las nuevas condiciones y estímulos en todo momento para poder asegurar su supervivencia. Así los individuos con más capacidad cerebral poseían una mayor facilidad para enfrentar estas nuevas situaciones, al ser capaces de pensar y llevar a cabo nuevas y cada vez más elaboradas ideas.

    En cierto modo, esta serie de adaptaciones que han sufrido los antepasados del ser humano a lo largo de la historia, que a día de hoy repercuten notablemente en nuestra capacidad para adaptarnos a casi cualquier medio terrestre, nos hacen especiales, pero esto no quiere decir que seamos más especiales que cualquier otra especie.

    Simplemente cada especie se ha adaptado a su entorno y forma de vida de distintas maneras. Al igual que el ser humano vio aumentada su capacidad cerebral, se volvió diestro en el manejo de herramientas y adquirió una marcha bípeda, otros animales como el gorila desarrollaron cuerpos robustos y una gran fuerza, los lobos adquirieron un gran instinto cazador y agilidad… Y todas estas especies han logrado su supervivencia hasta el día de hoy.

    ¿Puede entonces considerarse nuestra especie especial frente al resto? ¿Solo por poseer características que no tiene ninguna otra quiere decir que somos superiores? Si eso fuera así, ¿no podrían considerarse igual de especiales tanto el lobo, por su capacidad única para la caza, como el gorila, por su gran fuerza y resistencia?

    ¿Qué significa “ser especial”?